¿Cómo educar el esfuerzo?

Los padres sabemos que nuestros hijos necesitan una educación en la fortaleza de carácter pero no sabemos cómo hacerlo y eso produce en la actualidad una generación de niños y jóvenes incapaces de enfrentarse a los problemas y dificultades diarias. Junto a esto, contemplamos el ambiente exterior que no ayuda tampoco al esfuerzo. Cada vez se inventan aparatos  y fórmulas que consiguen que las personas aprendan inglés sin esfuerzo,  adelgacen sin esfuerzo, estudien sin esfuerzo. ¿Qué está pasando en nuestra sociedad? Que cuando no hay más remedio y surge una dificultad, se evita el esfuerzo: si se estropea un aparato, se tira antes que arreglarlo, si se pincha una rueda, se llama a la grúa antes de mancharte las manos con la rueda de recambio, si tienes que tomar apuntes, se los pedimos a un compañero y los fotocopiamos.

Es preciso que las familias sean capaces de inculcar este importante valor que lesayudará a enfrentarse con valentía a los pequeños problemas diarios que nos encontramos en el hogar. No os dejéis llevar por esta peligrosa corriente que nos  rodea y empecemos a trabajar hoy mismo con nuestros hijos para hacerlos fuertes y felices.

Y a los padres no nos enseñan cómo educar en la fortaleza a nuestros hijos. Sin embargo sabemos que es muy importante para su personalidad poseer esta virtud que debe ser adquirida en su periodo sensitivo, entre los 7 y los 12 años. Después será todo más difícil y nunca tendremos tanto éxito como a esta edad.

Todo debe empezar por el buen ejemplo que nosotros, los padres, debemos dar. No podemos transmitir un valor sin poseerlo.  Los niños se dan cuenta de todo y lo que los padres cuentan en casa con respecto al trabajo queda completamente clasificado y archivado en sus mentes. Aprecian el esfuerzo que ponemos en las cosas porque es la base para conseguir que ellos también se esfuercen.

Otro ejemplo claro que les puede ayudar a nuestros hijos es el esfuerzo que ponemos en ayudarles. A los hijos hay que dedicarles tiempo. A cada uno el tiempo que necesite. Deben ver que nos preocupamos por ellos, que dejamos de leer el periódico para escucharles y atenderles, que anulamos nuestro rato de descanso para ayudarles a ellos. Nuestros hijos tienen un disco duro muy grande donde van almacenando datos sin darse cuenta y eso les da energías a ellos para luchar y esforzarse, como han visto en nosotros.

¿Cuál debe ser nuestra actitud con nuestros hijos para conseguir que se esfuercen?

Esta actitud nuestra es la clave para conseguir el éxito en el futuro de nuestros hijos. Sabemos que ellos van a encontrarse con muchas dificultades en la vida, lo que hagamos por nuestros hijos ahora es lo que va a proporcionarles esa energía interior que necesitarán para enfrentarse a ellas con éxito.

No podemos caer en el gravísimo error de tantos padres que solucionan los problemas de los hijos en lugar de ayudarles a que los resuelvan ellos mismos. Tenemos que darnos cuenta de que no es este nuestro papel. Estamos impidiendo que nuestros hijos aprendan a poner esfuerzo para superar esas barreras. Estamos creando niños blandos, excesivamente protegidos, cobardes, sin seguridad en si mismos, sin fuerza de voluntad.

Tampoco podemos ser aquellos padres que no quieren plantear en su familias situaciones de esfuerzo por no crear dentro de ella una situación más tensa. Estos padres permisivos que piensan en ir tapando los problemas y esquivarlos consiguen a corto plazo su objetivo pero hemos de tener en cuenta que los hijos en esta familia no se han entrenado en la importante tarea del esfuerzo de la vida cotidiana y si no se han esforzado en las cosas pequeñas del día a día, cuando sean mayores no lo harán en asuntos más importantes.

Más grave todavía es la actitud de las familias que piensan que lo mejor es que cada uno haga lo que mejor le parece. Son padres indiferentes que por miedo a irritar a sus hijos o desestabilizarlos, actúan de esta forma. Es comprensible que los hijos educados de esta forma llegan a una situación de hastío y de pasotismo absoluto. Huyen de todo aquello que pueda resultar incomodo y que precise de un esfuerzo.

Podríamos seguir describiendo otro tipo de familias como los que ven necesario el educarles en el esfuerzo pero a la hora de la verdad lo evitan porque realmente no están dispuestos a pasar por situaciones de este tipo. O las familias que se dejan llevar por las modas o corrientes más que por motivos internos, pese a que se dan cuenta de que estos son los verdaderos valores por los que vale la pena esforzarse.

Y llegamos a una de las claves de este artículo. A la pregunta de cómo ayudar a nuestros hijos,  que nos hemos hecho al inicio, pienso que una respuesta clave es que:

deben estar convencidos de que vale la pena ese esfuerzo.

Cuando los padres nos creemos esta realidad y la comprendemos, se nos abre un horizonte amplio. No se trata de imponerles un esfuerzo, no consiste en crear automatismos para conseguirlo. En el esfuerzo que nuestros hijos van a realizar interviene la voluntad para querer hacerlo, la inteligencia para descubrir ese valor, aceptarlo, preferirlo, comprometerse con él y el esfuerzo para organizar la vida con respecto a ese valor. Es, por tanto, querer. Y no lo van a querer si no descubren que vale la pena. Si realmente vale la pena, pondrá todo su esfuerzo en conseguirlo.

¿Dónde podemos ayudarles? Pues precisamente ahí, en darle sentido a su esfuerzo. Desde pequeños deben ir descubriendo para qué se esfuerzan. Cuando son muy pequeños los motivos serán más sencillos pero poco a poco, conforme se van haciendo más mayores, podemos mostrarles a fondo los valores por los que vale la pena luchar. Podemos  motivarles, facilitarles ocasiones para superar dificultades razonables a su edad. Eso les ayuda a entrenarse y a habituarse a este tipo de situaciones. El niño necesita descubrir que los problemas que van surgiendo en su vida, debe superarlos él.

No debemos olvidar que en el proceso de interiorización de un valor hay muchos pasos como ya hemos descrito antes. Sin embargo, puede ocurrir que se produzca un salto del impulso a la acción. Es importante que entre el impulso y la acción haya una toma de decisión por parte del niño. En esto, los padres podemos ayudar bastante enseñando al niño a tomar decisiones y a realizar lo decidido desde la infancia, por lo menos a partir de los 8 años. Evitamos, de esta forma que las acciones de los niños sean simplementeimpulsivas. Para eso necesitamos armarnos de mucha PACIENCIA y ayudarles a saber superar dificultades como son la fatiga, los caprichos, la falta de constancia, la concentración, pequeños hundimientos.

Aunque lo he mencionado de pasada, hemos de tener claro que otra forma de ayudarles es tener en cuenta su edad y sus posibilidades para no plantearles metas que no sean accesibles para ellos. Deben ser capaces de superar las dificultades con esfuerzo. Lo que también queda claro es que necesitarán poner más esfuerzo cuanto más débiles sean las capacidades de nuestros hijos.

Cuando hablamos de dificultades, no estoy refiriéndome a las dificultades que nos encontramos los adultos. Me refiero a otro tipo de problemas más pequeños como son el esfuerzo por terminar los deberes aunque estoy cansado, no sentarme en el sillón verde aunque sé que es el mío porque otro hermano está sentado en él, el terminar una tarea aunque no tenga ganas de hacerla en ese momento porque me he comprometido a cumplir un horario, el no desanimarme en un juego aunque haya cometido un error y volverlo a intentar, etc.

¿Has intentado darle responsabilidades a tu hijo? Me preguntas cómo puedes ayudarle a tener fortaleza de carácter. Ésta es una buena fórmula. Si pactas con tu hijo el que ayude en casa en algo tan importante como bajar la basura a la calle cada día, estás dándole una responsabilidad. Luego veremos cómo conseguir que este encargo sea algo importante para él y que vale la pena esforzarse por ello. Lo que ahora quiero resaltar es que el niño tendrá que hacer un esfuerzo para cumplir con ese encargo y eso es bueno. Sin embargo, muchos padres no permiten que sus hijos realicen actividades de este tipo porque tienen miedo de que no lo acepten bien, que no sean capaces de hacerlo, o cualquier otra razón. Lo que está ocurriendo en realidad es que les estamos privando de una oportunidad muy grande para ejercitar su fuerza de voluntad. No pasa nada si ese día tiene sueño, o tiene prisa porque ha de salir a una fiesta, o está estropeado el ascensor. Esas son las dificultades que se encontrará en la vida y hay que irle preparando para ella. Es el momento de ayudarles a ver lo importante que es cumplir con tu obligación. No un día sino cada día. Puede ser muy bonito haber llegado al acuerdo con él de cumplir con ese encargo. Pero lo verdaderamente importante es cumplirlo con constancia: con ascensor o sin él, estés cansado o no. Este es el verdadero entrenamiento que necesitan nuestros hijos. Felicítale cuando lo haya hecho en un momento de dificultad. Esto le motivará a seguir esforzándose y a darse cuenta de que esas cosas pequeñas valen la pena.

Si cedes porque te da pena, porque te convence para no hacerlo, porque no le das tu la importancia que tiene, porque se enfada y no quiere hacerlo, entonces no estás ayudando a tu hijo en ese día a día. Ten paciencia. No cedas. Se valiente y di que no. Tu hijo necesita ver esta seguridad tuya para valorar más lo que está haciendo. Piensa en su futuro, en las posibles dificultades que se encontrará y te animará a ser fuerte y no ceder.

Dos casos interesantes:

Juan, el niño deportista.

Los padres de Juan no podían entender cual es la razón por la que siendo su hijo tan inteligente, no era capaz de hacer sus tareas en casa. Tiene doce años y es un gran deportista, sin embargo arrastraba serios problemas desde su infancia para aprender a leer. Al observar su falta de interés por sus tareas le reprendían con frecuencia diciéndole que debía poner más empeño porque si no,  no pasaría curso. Para que se lo tomara en serio le dijeron que no le dejarían participar en ninguna actividad deportiva extraescolar si no mejoraban las notas.

Aunque había buena intención por parte de los padres al decirle que pusiera más empeño, se equivocaron al prever la respuesta de Juan. Muchos chicos no interpretan bien estas palabras “de ayuda” y piensan que son acusaciones y juicios en contra suya con lo que el efecto es el contrario al esperado ya que aumenta su frustración en la escuela en lugar de aumentar la motivación para superar la dificultad.

Qué diferente reacción encontraremos en Juan si sus padres son capaces de motivarle de forma positiva para conseguir un esfuerzo por su parte y no un rechazo. Quizá a Juan le irá bien reconocer que tiene esta dificultad pero que tiene otras cualidades, en este caso el deporte,  y que debe ser capaz de mejorar poco a poco en sus tareas para poder dedicarse en serio a su deporte favorito.

Ana, una niña muy tímida.

Es una tímida niña de ocho años. Sus padres solían recordarle que debía saludar a los amigos de la familia cuando se encontraran. Ella sin embargo se escondía detrás de la madre en estas situaciones. Los padres no podían explicarse por qué se mostraba tan tímida y tan nerviosa en presencia de otras personas. Ellos eran padres cariñosos. Le dijeron a la niña que si no quería saludar, las demás personas no querrían estar con ella. Lo único que consiguieron en las mejores situaciones es que bajara la cabeza y dijera un tímido “Hola”.

Para conseguir que fuera más extrovertida, los padres se equivocaron al no pensar que la timidez de la niña se debía a un rasgo temperamental innato y que, por lo tanto no iba a superar simplemente con pedir que le saludaran los demás. Lo único que pueden conseguir insistiendo en que salude es crear una ansiedad mayor.

Si los padres fueran capaces de hacer ver a Ana la dificultad que tiene y le animan poco a poco a cambiar de actitud, enfatizando otras cualidades personales que le proporcionen una cierta autoestima y a la vez ayudándole poco a poco a perder esa timidez. No le hemos juzgado sino que le estamos apoyando y eso lo agradece y le permite esforzarse en superar la dificultad.

Tipos de esfuerzo y su motivación

Cuando hablamos de esfuerzo nos podemos referir básicamente a tres tipos. Se distinguen según el tipo de dificultad que se van a encontrar y el tipo de fuerza que han de realizar.

El esfuerzo muscular es el que desarrollan con su cuerpo. Cuando nos llevamos a  nuestros hijos a caminar por el monte, estamos haciendo un esfuerzo muscular. Es importante este tipo de esfuerzo pero algunos padres piensan que éste es el único aspecto que hay que tocar con respecto a la formación de un carácter fuerte.

El esfuerzo intelectual es el que realizan nuestros hijos cuando deben solucionar un problema matemático complicado. La dificultad no es la de mantenerse en la silla un buen rato sino a enfrentarse a una incógnita que ha de resolver utilizando sus conocimientos. Sí le explicamos cómo se hace, no se esforzará nunca. Le podemos ayudar refrescándole conocimientos pero no podemos hacer con él el problema.

Por último, está el esfuerzo moral. El más importante en cuanto a su calidad. Se trata de ser capaz, por ejemplo de estudiar cinco horas diarias , o levantarse habitualmente a las seis de la mañana. La dificultad está en el examen que tiene a final de curso y el esfuerzo está en sacar de donde sea horas de estudio para poder sacar adelante ese examen.

Como podemos comprobar, todos esos esfuerzos son necesarios. Y soy de la opinión de que si uno es capaz de realizar esfuerzos físicos, serás capaz de realizar también esfuerzos morales. Aunque tengan dificultades distintas, en todos hay que aplicarles la misma fórmula: esfuerzo, constancia, tenacidad.

Cómo es un niño con fortaleza de carácter

Se trata ahora de describir con detalle el perfil de un hijo con esa fortaleza de carácter. Posiblemente no tenga todas las cualidades que especificamos aquí, pero es como un objetivo que nos marcamos los padres para saber qué es lo que queremos a la hora de formar a nuestros hijos en la virtud del esfuerzo.

1. Se sienten especial y apreciado

Hemos de tener en cuenta que este chicos ha recibido de sus padres una confianza ilimitada. Sienten que sus padres les dedican tiempo y que no solo creen en el sino que le quieren, demostrándoselo de mil maneras  y eso le hace sentirse especial y apreciado.

2. Ha aprendido a establecer metas realistas para si mismo.

El niño que estamos describiendo es realista, sabe qué puntos fuertes tiene y conoce sus limitaciones. Por eso es capaz de marcarse metas completamente objetivas. Sabe hasta donde puede llegar esforzándose al máximo y no le importa en absoluto que los demás se marquen metas más altas o quizá más bajas.

3. Ha desarrollado la capacidad de resolver problemas y tomar decisiones

Desde muy joven, sus padres han decidido dejar que él fuera el que resolviera sus pequeños problemas diarios en lugar de protegerlo excesivamente. Esto le ha permitido  desarrollar una gran capacidad para tomar sus propias decisiones. Aún sabiendo que puede equivocarse en algunas ocasiones.

4. Es capaz de interpretar los errores, las dificultades y los obstáculos como DESAFÍOS a los que se debe enfrentar, más que sucesos estresantes que debe evitar.

Esa capacidad de resolver problemas y de tomar decisiones le lleva, en muchas ocasiones, a equivocarse, a encontrarse con grandes dificultades  con las que debe enfrentarse él solo, sin la intervención de sus padres. Sin embargo eso no le da miedo ni le desanima. Muy al contrario, interpreta esos errores y esas dificultades de forma positiva: como auténticos desafíos a los que se debe enfrentar con esfuerzo y con ilusión. Seguro que detrás hay unos padres o un adulto que le motiva y le hace ver lo importante que es el conseguirlo.

5. Confía en útiles estrategias de superación que le hace crecer en lugar de sentirse derrotado.

Se da cuenta de que el objetivo es arduo pero no huye ante las dificultades que se encuentra y, si en alguna ocasión, no consigue los resultados  esperados, no se desanima por eso ya que lo verdaderamente importante es ese esfuerzo por superarse que le ayuda a ser mejor persona, independientemente de haber conseguido el objetivo deseado. Existe, por tanto, un sentimiento optimista de la vida que le hace ver las cosas de forma siempre positiva y prudente.

6. Es consciente de sus puntos débiles y vulnerables pero igualmente reconoce sus puntos fuertes y su talento.

La prudencia de este tipo de personas está muy relacionada con el conocimiento que tienen de sus propios defectos o limitaciones. No son superhéroes sino personas con sus puntos débiles y vulnerables. Saben hasta dónde pueden llegar pero, en lugar de amedrentarse,  se apoyan en sus puntos fuertes, que reconocen perfectamente y que, en realidad es lo que les permite tener un gran alto nivel de autoestima.

7. Es capaz de procurarse ayuda adecuada de adultos que pueden ayudarles.

Esa capacidad de enfrentarse a las dificultades por algo que vale la pena, decíamos en su momento que no se contrapone a esa otra capacidad de procurarse ayuda de adultos que pueden ayudarle ya que el proceso de interiorización de un valor tiene diversos pasos en los que interviene la voluntad y la inteligencia. El adulto puede ayudarle a descubrir las  distintas posibilidades que tiene a la hora de elegir, siendo siempre él mismo el que decida finalmente. Quizá podemos resumir este aspecto diciendo que la falta de conocimiento es un obstáculo nuevo que no le permite al niño avanzar correctamente y es capaz de resolverlo de la forma más adecuada que es obteniendo, a través del adulto, la información que le falta.

8. Es capaz de definir los aspectos de su vida sobre los que tiene control y de centrar su energía y atención en estos y no en otros factores que no domina.

Aprovecha claramente sus puntos fuertes para mejorar como persona y se apoya en ellos para superar las distintas dificultades que tiene. Tiene claro que para construir, hacen falta herramientas útiles. Sabe en qué cualidades personales se puede apoyar para conseguir ciertos objetivos y rechazará otras herramientas no tan cualificadas para ello.

9. Es emocionalmente sano, equipado para enfrentarse con éxito a los desafíos que se presentan en la vida y de recuperarse de las contrariedades.

Se puede decir, efectivamente, que ha sido educado para poder enfrentarse con éxito a los desafíos que ofrece la vida. Y que, si en algún momento es derrotado por las adversidades, es capaz de recuperarse totalmente, y esto es mucho más importante que el éxito en si mismo.

 

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La técnica del portero: el uno contra uno.

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Aprovecha para ver este vídeo donde se explica perfectamente todo lo que debes saber sobre el uno contra uno:

Vídeo sobre el 1 x 1

Introducción

Es una acción táctica defensiva que el portero puede utilizar en situaciones de 1×1, ante balones divididos o balones controlados por el adversario. Es una de las acciones más peligrosas, pues un mínimo contacto con el adversario puede provocar un penalti. El objetivo será intervenir sobre el balón por medio de un gesto específico (blocaje, desvío o rechace).

Las variables a tener en cuenta a la hora de realizar una salida serán:

    • Distancia entre el portero y el jugador con balón.
    • Perspectiva del jugador con balón de dar un pase o de tirar a puerta.
    • Jugador con balón sólo o con presión defensiva.
    • Número de atacantes dentro del área.
    • Número de defensores dentro del área.

Salida de 1×1 con balón controlado por el atacante:

Se dan en aquellas situaciones en las que el atacante ha cogido ventaja sobre los defensores y provoca un enfrentamiento directo con el portero.

En estos casos el portero deberá encontrarse respecto del atacante lo más cerca posible para así reducir al máximo el ángulo de tiro para lo cual el desplazamiento debe ser rápido y decidido hacia el balón, para lograr interceptar o cortar la acción ofensiva, al intervenir sobre el balón por medio de un gesto tipo específico (blocaje, despeje, desvío, etc).

Si el atacante encara con el balón en conducción al portero, el objetivo debe ser hacerse dueño del balón. Para ello será fundamental aguantar hasta el último momento sin lanzarse, invitando al jugador con balón a que haga el primer movimiento, para ello el portero debe mantener el centro de gravedad bajo con las piernas y brazos en semiflexión para mantener el equilibrio y poder reaccionar rápidamente.

El portero debe aprovechar el momento en el que el jugador baja la cabeza hacia el balón y éste se separa del pie del jugador, para en estirada diagonal hacia el balón hacerse con él, con brazos y tronco hacia delante; utilizando el cuerpo a modo de barrera, adelantando los brazos para poder utilizarlos en la acción de blocaje o desvío.

Así, será un error que el portero realice la estirada antes de que el jugador haya iniciado la acción (conducción, regate o tiro a puerta), ya que al caer al suelo dará muchas ventajas al jugador y le facilitará el regate o el tiro a puerta .

En salidas laterales, si el atacante en la conducción se para, el portero también, siempre en la bisectriz tapando el ángulo de tiro, ya que si el portero decide ir hacia el jugador le dará la iniciativa, pues en el desplazamiento puede perder la posición eficaz acorde a dar una respuesta técnica. Cuando el 1×1 se produzca en zonas laterales, el portero sin perder la bisectriz debe guardar su palo (primer palo). En el caso que el jugador con balón haga una finta o cambie el sentido de la carrera, el portero acompañará con el cuerpo haciendo cobertura con el objetivo de ganarle terreno y cerrarle el ángulo de tiro.

En salidas frontales, si el atacante en la conducción se para, el portero sin perder la posición corporal básica, se irá acercando en desplazamiento frontal corto, para cerrar ángulos de tiro, aguantando la posición el máximo tiempo posible. En todo momento el portero debe seguir la trayectoria del balón, así como la pierna hábil del atacante.

Además, cuando la distancia entre el jugador con balón y el portero es corta (+ 1 metro), el portero con su posición corporal debe tapar el máximo espacio tapando la trayectoria del balón y el ángulo de tiro del atacante. En esta situación, el portero puede utilizar la posición de “paso cruzado”, ya que será la más efectiva, al proporcionar una superficie de oposición mayor.

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Figura 75. Posición de paso cruzado.

Por último, debemos incluir en los entrenamientos situaciones de 2×1, en las que el portero deberá colocarse en la bisectriz con respecto al poseedor de balón, sin encararle teniendo opciones a través de un desplazamiento de colocarse y posicionarse correctamente según la posición del posible receptor del pase.

Salida 1×1 ante balones divididos:

Se dan en aquellas situaciones en las que tras un pase al espacio entre el portero y la línea defensiva, el portero y el atacante luchan por alcanzar un balón sin dueño. En estas situaciones será muy importante que el portero se anticipe a la acción y salga con decisión.

Normalmente, en aquellas situaciones en las que la trayectoria del balón sea rasa, el delantero si llega antes, realizará un tiro raso (en muchas ocasiones por debajo de las piernas del portero), por lo que el portero debe bajar el centro de gravedad en la carrera y discriminar el tipo de acción a realizar, bien posición de paso cruzado, desvío con el pie o con la mano si el balón lleva una trayectoria lateral con respecto a la posición del portero.

En aquellas situaciones en las que la trayectoria del balón es aérea, con bote, el delantero si llega antes, realizará un tiro alto, por encima de la posición del portero, por lo que en la salida el portero debe elevar los brazos y junto con el salto (hacia arriba y hacia el balón) intentar tapar el máximo ángulo posible, manteniendo todo el cuerpo y sobre todo las manos en tensión, para tener mayor efectividad en el rechace.

Los errores más frecuentes en las salidas serán

  • Salir precipitadamente cuando hay compañeros en las proximidades del jugador con balón.
  • Dudar a media salida.
  • Evitar la proximidad ante el adversario con balón.
  • No ganar distancia en aquellas situaciones en las que el jugador con balón se para.
  • Realizar falta o penalti.

 

 

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La teoría del tiro al detalle

 

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La teoría del tiro a puerta

Aprovecha tu tiempo y visualiza muchas veces este vídeo que te adjuntamos sobre los distintos tipos de tiro a puerta para que luego en el campo puedas practicarlo con más eficacia.

El tiro a puerta

En este mes de febrero vamos a tratar sobre las distintas formas de impulsar el balón para tirar a puerta. Es quizá una de las técnicas más atractivas ya que es como conseguimos los goles.

El tiro es la acción suprema del fútbol. Debes realizarlo siempre que se tenga posición de tiro y sólo cuando tengas posición de tiro. Para ejecutar esta acción técnica es válida cualquier superficie de contacto. Hay tres aspectos muy importantes que siempre debes tener en cuenta en cualquier tiro:

  • la superficie del pie con la que vas a golpear,
  • la parte del balón donde  vas a impactar y
  • la posición del cuerpo en el momento del disparo.

En los entrenamientos, preocúpate de controlar siempre estos tres aspectos y verás cómo tendrás éxito y mejorarás mucho en tus tiros a puerta con lo que serás más eficaz en tu equipo.

Si entrenas los movimientos básicos (giros, fintas, cambios de dirección), aprenderás a reconocer sensaciones del gesto que debes realizar, lo que te va dando información acerca de la calidad de tu ejecución.

Una vez hayas  integrado estas habilidades como un recurso más, podrás empezar a desarrollarlas en ejercicios simples de tiro, donde la calidad y precisión deben prevalecer muy por encima de la potencia.

La adecuada preparación de los diferentes grupos musculares que participan en el gesto técnico del tiro se consigue mediante la transferencia inmediata del trabajo físico de fuerza a ejercicios de repetición del tiro con ambos pies.

Se ha comprobado que utilizar en los entrenamientos ejercicios donde el jugador dispare en desequilibrio, favorecerá un correcto dominio de lasa diferentes formas de tiro que posteriormente deberá utilizar en situaciones de juego real o competición.

Uno de los aspectos clave para obtener un buen golpeo en velocidad, consiste en atacar el balón mediante pasos cortos y frecuentes, lo que permite adaptar los diferentes apoyos en formación de la posición del balón.

Una vez que has mecanizado correctamente el gesto, debes practicarlo en esquemas de juego real, de tal manera que aprendas a utilizarlos correctamente en situaciones  que luego te  encontrarás en la competición.

 

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Para los mayores

Deportista: MARK INGLIS

EL VALOR DEL ESFUERZO

Un alpinista neozelandés de 47 años se ha convertido en el primer hombre que logra pisar la cumbre del Everest -la más alta del mundo, a 8.848 metros de altitud- pese a tener ambas piernas amputadas a la altura de las rodillas. Tras 40 días de ascensión, ayudado por dos piernas ortopédicas de fibra de carbono, Mark Inglis suma así su segundo ‘ochomil’ 23 años después de perder las piernas.

Fue en 1982 cuando Inglis, por entonces guía de montaña, sufrió un accidente tratando de ascender el Monte Cook, en Nueva Zelanda, de 3.754 metros de altura. El alpinista quedó 14 días atrapado en una cueva de hielo, y las severas congelaciones sufridas entonces hicieron que a los médicos no les quedara más remedio que amputarle ambas piernas por debajo de las rodillas.

Lejos de desanimarse, Inglis continuó tras la rehabilitación ascendiendo cumbres por todo el mundo, y en 2004 consiguió unas prótesis especiales con las que pudo ascender el Cho Oyu, de 8.201, la sexta montaña más alta del mundo.

Pero la verdadera prueba de fuego para el alpinista ha venido esta temporada, con el intento -finalizado con éxito- de hollar la cumbre del mundo. El pasado 1 de abril llegó al Tibet y pasó una semana de aclimatación antes de emprender una epopeya que, según su mujer, “es algo con lo que ha estado soñando durante años”.

Durante la ascensión, Inglis sólo tuvo un pequeño percance a unos 6.400 metros de altitud,cuando se le descoyuntó una de las prótesis, pero pudo solucionar temporalmente el problema y reunirse con sus compañeros de escalada, con los que se dirigió al Campo 2 (7.500 metros), donde consiguieron ajustar la pieza.

Tras el breve parón, Inglis continuó la ascensión para pisar la cumbre el 15 de mayo. Tras charlar brevemente con su mujer por teléfono desde la cumbre, el alpinista descendió hasta el campo 4, donde ha sido felicitado por numerosas personalidades de Nueva Zelanda, incluída la primera ministra del país, Helen Clark, que declaró que lo logrado por Inlis enorgullece a Nueva Zelanda y al montañismo mundial, y por su compatriota Edmund Hillary, primer hombre en pisar la cumbre del Everest.

Pese a la hazaña que supone pisar la cumbre más alta del mundo con la ayuda de dos piernas ortopédicas, Inlis no es el único montañero discapacitado que este año está intentando ascender el Everest. El sherpa Nawang, amputado de una pierna a la altura de la tibia, y que ya ascendió el Everest hace dos años, ha tenido que abandonar su intento de ascender el Cho Oyu debido a problemas con la logística de la expedición.

En la cara norte del Everest está el español Pepe Blanco, con una discapacidad del 65% tras un accidente de parapente, y que ha logrado ascender hasta los 7.100 metros de altitud, aunque luego tuvo que abandonar por problemas con sus pies.


 

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Para los benjamines y alevines

Historia de un halcón

El rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que al otro no sabía lo que le sucedía: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, a tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí.

El rey mandó llamar curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil.  Publicó por fin un bando entre sus súbditos, y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en los jardines.

–Traedme al autor de ese milagro, dijo.

Enseguida le presentaron a un campesino.

–¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso?

Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó:

–No fue difícil, su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar”

¿Sabes que tienes alas?

¿Sabes que puedes volar?

¿A que estas agarrado?

¿De que no te puedes soltar?

¿Qué está esperando tu rama para romperse?

¿Quién o qué la puede cortar?

¿Cuáles son las razones que hoy te impiden levantar vuelo?

¿Qué estas haciendo importante?

“No puedes descubrir nuevos mares a menos que tengas el coraje de perder

de vista la costa”

Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos y todo lo que creemos. Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestraslimitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil.

Es nuestra zona de confort y por lo general creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir.

 

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Para los más jóvenes

La Esperanza de un Sueño

Un pequeño gusanillo caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes.

-¿Hacia donde te diriges?- le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó.

-Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gusto lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo. Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amigo se alejaba:

-!Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? Tu, una simple oruga. Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero el gusanillo ya estaba lejos y no lo escuchó. Su diminuto cuerpo no dejo de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo:

-¿Hacia donde te diriges con tanto empeño?-.

Sudando ya el gusanillo, le dijo jadeante:

-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego le dijo:

-Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa. El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuo su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir: !No lo lograras jamás!, le dijeron, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su ultimo esfuerzo un lugar donde pernoctar. Estaré mejor, fue lo ultimo que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueno irrealizable.

Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de  reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizar un sueno; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir.  Todos se habían equivocado.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

 

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Test del Esfuerzo

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El Valor del Esfuerzo

El espíritu de lucha es muy importante si quieres triunfar en el fútbol. Para mantenerlo bien alto, procura jugar con ilusión y esfuerzo.

1.  Las personas que lo dan todo en cada entrenamiento y en cada partido son muy valoradas.

2. Tu espíritu de lucha y tu optimismo pueden arrastrar a los demás en los momentos que más les hace falta. Si eres capaz de demostrarles tu convencimiento, te seguirán y mejoraréis juntos.

3. Piensa que un bajón en tu rendimiento repercute en todo el equipo, y puede ser decisivo en momentos muy delicados..

4. Sé comprensivo con los errores de los demás. Piensa que también puede ocurrirte a ti, nadie es perfecto.

5. Procura ser constante y dosifica tus fuerzas, sólo así podrás luchar hasta el último momento con ilusión y optimismo.

 

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Nueva evaluación en vídeo

Hola a todos los alumnos del Curso Anual.

Felicitaciones por el buen trabajo que estáis realizando en este curso. Cada semana que pasa se aprecia más vuestra progresión y espero que esto también se esté notando en los partidos que jugáis cada fin de semana con vuestro equipo. En el vídeo que hemos colgado aparece un semáforo verde cuando la acción es buena y uno rojo cuándo la acción no es correcta. Tranquilos, cada vez serán más verdes y menos rojos porque viendo este vídeo se aprende mucho de nuestros fallos y de los que otros compañeros pueden tener.

Grupo del profesor Pulido

Grupo del profesor Lobo

Grupo de porteros del profesor García

Grupo del Profesor Goyo

Ahora pasamos a un nuevo tema que estoy seguro que será apasionante: el tiro para los jugadores y el uno contra uno para los porteros. Mucha suerte.

 

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